TRECE ROSAS

SÍMBOLO DE LA LUCHA ANTIFRANQUISTA

¿Quiénes fueron las ‘Trece Rosas’ y por qué las fusiló el franquismo hace 80 años?

El 5 de agosto de 1939, trece mujeres fueron ejecutadas frente a las tapias del Cementerio de la Almudena de Madrid, acusadas de «adhesión a la rebelión» y condenadas injustamente a la pena de muerte.

«Que mi nombre no se borre de la historia», pedía en una carta a su madre Julia Conesa, poco antes de morir fusilada ante las tapias del Cementerio del Este el 5 de agosto de 1939, hace 80 años. Fue asesinada junto a otras doce mujeres, acusadas de rebelión militar por el régimen franquista. Ellas eran las ‘Trece Rosas’.

Hacía cuatro meses desde que Franco se había proclamado vencedor de la Guerra Civil (Golpe de Estado) el 1 de abril de 1939, y en Madrid la posguerra se vivía entre ruinas, pobreza y propaganda franquista. El dictador juraba en sus discursos «aplastar y hundir» a quien se interpusiese en su camino, y las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) eran uno de sus objetivos.

Las ‘Trece Rosas’ habían sido arrestadas entre mayo y junio de 1939, acusadas de pertenecer a esta asociación política. Las jóvenes, de entre 18 y 29 años, eran compañeras en la cárcel de Las Ventas, donde estaban arrestadas por «adhesión a la rebelión». El 29 de julio, el comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón fue asesinado junto a su hija y su chófer. El crimen fue atribuido a militantes de las JSU y a una supuesta red comunista, entre ellos las trece acusadas. Cinco días más tarde, el Tribunal de las Salesas hacía pública su sentencia contra ellas: pena de muerte para todas. Fue una condena injusta, pues las jóvenes se encontraban ya en prisión cuando sucedió el asesinato del comandante, lo que las hacía inocentes.

No obstante, en la noche del 4 al 5 de agosto, las ‘Trece Rosas’ fueron conducidas hasta el Cementerio del Este, actual Cementerio de la Almudena, para ser fusiladas. «Voy a morir con la cabeza alta. Sólo te pido que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca», expresaba Blanca Brisac Vázquez a su hijo de once años unas horas antes.

«La funcionaria que las acompañó se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?‘», explica Mari Carmen Cuesta, una de las entonces presas de la cárcel de las Ventas, en una entrevista a ‘El País’. Las ‘Trece Rosas’ murieronfrente a las tapias del cementerio, donde en 1988 se colocó una placa en su homenaje. Fueron un símbolo de la lucha por la libertad y su fusilamiento mostró la crueldad de la represión franquista.

ESTAS ERAN LAS ‘TRECE ROSAS’

1. Julia Conesa Conesa (19 años)

Julia nació en Oviedo, Asturias, pero se mudó a Madrid muy joven con su madre y sus dos hermanas. Ella se encargaba de la monitorización de las instalaciones deportivas de las Juventudes Socialistas Unificadas. Un compañero de su novio la traicinó, denunciándole en 1939 y causando su detención. Su última carta a su madre decía: «Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia».

2. Blanca Brisac Vázquez (29 años)

Blanca era de San Sebastián, Euskal Herria, pero se había mudado a Madrid. Ella era católica y de derechas. Trabajaba como pianista, pero comenzó a ejercer como modista cuando se casó con el comunista Enrique García Mazas ‘Aguado’. Fue detenida y su fusilamiento dejó huérfano de madre a un niño de once años. De él se despidió en una carta «hasta la eternidad».

3. Carmen Barrero Aguado (20 años)

Carmen vivía en el barrio madrileño de Cuatro Caminos, junto a sus ocho hermanos. Procedía de una familia humilde y comenzó a trabajar a los 12 años. Pronto empezó a militar en el Partido Comunista, para el que trabajaba bajo un nombre falso. Su padre murió antes de que estallara la guerra, por lo que tuvo que hacer un gran esfuerzo para ayudar en casa. Al acabar el conflicto armado, se convirtió en la mujer responsable del PCE en la ciudad de Madrid.

4. Martina Barroso García (22 años)

Martina había nacido en un pequeño municipio de Ávila, pero vivía desde que era niña en Chamartín de la Rosa, en Madrid. Militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas desde muy joven y trabajaba como modista. Durante la Guerra Civil se dedicó a coser ropa para los soldados en uno de los talleres de la Unión de Muchachas.

5. Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años)

Luisa era de Chamartin de la Rosa, Madrid, y desde muy joven perteneció a las Juventudes Socialistas Unificadas. Nunca ocupó ningún cargo destacado, pero justo al finalizar la Guerra Civil fue propuesta para dirigir un grupo político.

6. Elena Gil Olaya (20 años)

Elena era de Madrid y pertenecía a las Juventudes Socialistas Unificadas desde 1937. Cuando terminó la Guerra Civil, comenzó a trabajar en el grupo socialista de Chamartín.

7. Pilar Bueno Ibáñez (27 años)

Pilar nació en el municipio de Sos del Rey Católico, en Zaragoza, Aragón. Era modista y se había afiliado al Partido Comunista al comenzar la guerra. Fue voluntaria en las casas cuna, que se recogían a huérfanos e hijos de milicianos que marchaban al frente. También fue la secretaria de organización del Radio Norte y reorganizó el PCE en ocho sectores de Madrid.

8. Adelina García Casillas (19 años)

Adelina era de Hoyocasero, un municipio en la provincia de Ávila. Comenzó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas en 1937 y era hija de un guardia civil. Ella accedió voluntariamente a someterse a un interrogatorio ordinario, pero fue detenida y nunca más volvió a casa.

9. Virtudes González García (18 años)

Virtudes nació en Madrid y trabajaba como modista. Militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas desde 1936 y fue detenida tras ser denunciada por un compañero suyo sometido a tortura. Fue acusada de intentar reconstruir las JSU y de intervenir en «actos de sabotaje e intentos de complot».

10. Ana López Gallego (21 años)

Ana era de Jaén y militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas. Durante la Guerra Civil fue secretaria de Radio Chamartín. En marzo de 1939, su novio, también comunista, le propuso mudarse con él a Francia, pero ella prefirió quedarse con su familia en Madrid. Los testigos explican que, tras no morir en el primer fusilamiento, gritó: «¿Es que a mí no me matan?».

11. Joaquina López Laffite (23 años)

Joaquina nació en Asturias, hija de un comandante del Ejército. Se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas en 1936 y ocupaba el cargo de secretaria femenina del Comité Provincial clandestino, siendo responsable de Agitación y Propaganda. Fue el número dos de las JSU quien la denunció.

12. Victoria Muñoz García (18 años)

Victoria era de Madrid y empezó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas en 1936, a los 15 años, en el grupo de Chamartín. Su hermano también murió fusilado.

13. Dionisia Manzanero Salas (20 años)

Dionisia nació en el barrio de Cuatro Caminos, en Madrid. Era modista de profesión y durante la Guerra Civil trabajó de enfermera en el hospital de las Brigadas Internacionales. Fue al frente con el batallón Octubre y se afilió al Partido Comunista en 1938.

Han pasado ya 80 años, pero esta es una de las trágicas historias que un país nunca olvida. Hoy se vive un nuevo aniversario del asesinato de ‘Las Trece Rosas’, fusiladas por el régimen franquista el 5 de agosto de 1939 en el madrileño Cementerio de la Almudena. Tras un juicio sumarísimo que no dejaba otra opción que la finalmente vivida, las recordadas víctimas fueron condenadas junto con otros 43 jóvenes.

Poco importaba que la guerra hubiera acabado ya hace unos meses, la premura del bando franquista por realizar una criba ideológica que erradicara de raíz las ideas marxistas de España aceleraba juicios faltos de las garantías debidas. Así, muchas de las asesinadas no tuvieron siquiera la oportunidad de despedirse de sus familiares. La pertenencia de varias de ellas a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) o el PCE fue suficiente para decretar su muerte.

“Que mi nombre no se borre de la historia”. Eso pedía Julia Conesa, una de las asesinadas, en su carta de despedida. Precisamente, los homenajes que este día se rinden cada año a las asesinadas buscan mantener vivo su recuerdo en nuestra historia junto al de sus compañeras de las JSU que aún viven.

Durante la jornada de este lunes, el acto conmemorativo más destacable ha corrido a cargo del Partido Comunista de Madrid, que ha organizado un homenaje esta mañana en el cementerio capitalino.

El resto del año, hacen lo propio las placas conmemorativas que lucen en la tapia del cementerio de la Almudena donde fueron asesinadas. La primera se colocó en 1988 y hoy figura bajo una nueva inaugurada en 2009, año del 70 aniversario de su muerte. En ellas, se recogen de manera perenne los nombres y apellidos de las ’Trece Rosas’.

Las Trece Rosas ejemplifican lo mejor de nuestra patria: resistencia al Fascismo y lucha por una sociedad más justa. Por eso las asesinaron.

Uno de los principales responsables de aquel asesinato, Roberto Conesa, pasaría a la historia como uno de los grandes torturadores del Franquismo junto a su discípulo Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño.

Conesa fue condecorado por Rodolfo Martin Villa en 1977.